Hoy hemos estado pensando sobre cómo pensamos y sobre cómo creamos pensamiento. Para ello hemos utilizado una actividad del libro del que es coautor nuestro amigo Juan Gómez, del Colectivo Amani: "Educación Intercultural. Análisis y resolución de conflictos" (durante estos días realizaremos alguna dinámica más de este libro).
Para la realización de esta actividad hemos entregado la siguiente ficha:
Los chic@s han empezado todos con el folio bocabajo, lo único que les pedíamos era que pusiera verdadero o falso a cada sentencia, pidiéndoles que pusieran lo primero que se les venía a la cabeza. Cuando cada uno individualmente realizó su ficha, hicimos un recuento y a partir de ahí vinieron nuestras reflexiones.
A la primera cuestión "todas las pelotas de tenis son redondas" hubo un gran consenso, 19 sobre 20 pensaban que era cierto. Esta primera aproximación nos llevó a hacer una reflexión: ¿normalmente, cuando una gran mayoría de gente opina de igual forma significa que esa mayoría tiene razón? La primera impresión es que sí, e incluso podemos presionar a aquellos que se encuentran en minoría para que piensen igual que nosotros o en los peores casos para ponerlos en evidencia. Después de repensarlo un poco nos dimos cuenta de que eso no siempre era cierto, que a veces en los grupos de trabajo una gran mayoría se ha podido confundir y unos pocos o incluso sólo uno tenía la razón. Aquí la clave no estaba en la presión que ejerce el número de personas, siempre la razón debe venir de la mano de los argumentos.
Visto esto y volviendo a la frase nos dimos cuenta que en esta ocasión la gran mayoría estaba en un error. Uno de nuestros compañeros nos dijo que era falso, que tiene forma esférica. A veces el error de la mayoría, la generalización puede venir por un error de concepto.
En el segundo caso, nos dimos cuenta de que la generalización o nuestra creencia puede estar apoyada en nuestra experiencia, pero ello no tiene por qué significar que estemos en posesión de la verdad absoluta. Hay otras experiencias, por ejemplo, las de un esquimal de Canadá que probablemente no esté muy de acuerdo con que en agosto hace mucho frío. La experiencia y nuestro contexto puede determinar mucho nuestras percepciones. Es importante que seamos capaces de estar abiertos a otras posibilidades.
En la madera arde con facilidad, a pesar de nuestros números iniciales apoyados por amplias mayorías, empezamos a proponer diferentes alternativas que podían contradecir la generalización: la falta de utensilios adecuados para encender la llama, la madera húmeda no arde con demasiada facilidad...
Los aviones tienen motor, también los hay que planean sin motor; las orejas de los grillos parece que se encuentran en sus patas, a veces miramos el mundo desde una perspectivo muy antropocéntrica y a veces puede ser necesario cambiar el punto de vista; hay aves que no vuelan como las gallinas o los avestruces; hay coches que funcionan con electricidad... Hay muchas generalizaciones que cuenta con una o con muchas excepciones. Tengamos cuidado con ellas, nos pueden llevar a tratar de manera injusta a muchas personas.
Hay generalizaciones que están apoyadas en una creencia o en una presuposición: ¿de verdad los ciempiés tienen cien pies? Anímate a averiguar cuántos tienen realmente.
Reflexionemos, indagemos, cuestionemos incluso lo que pensamos.
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